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domingo, 2 de noviembre de 2014

Acuérdate de tu futuro

BBVA ha lanzado la campaña “Acuérdate de tu futuro”, un impactante experimento para concienciar a la sociedad de la necesidad del ahorro de cara al futuro.

La pieza, enormemente sugestiva, ha sido realizada por la agencia creativa DDB. Los protagonistas son ciudadanos anónimos a los que se sometió a una prueba muy ingeniosa: enfrentarles con el aspecto que tendrán en su vejez: ‘El día a día no nos deja ver más allá. Muchas veces el árbol no nos deja ver el bosque. La intención de este experimento es tratar de ayudar a las personas a construir su futuro’, afirma David Carrasco, del BBVA.

Antes de seguir, es preciso que veáis el video.



DDB y BBVA seleccionaron 4 personas reales, sin formación como actores, que se prestaron a participar de la iniciativa sin saber realmente en qué consistía. Durante más de 3 horas fueron maquillados por profesionales del cine como auténticos ancianos, sin verse en ningún momento en el espejo y con la complicidad absoluta de todo el equipo. Una vez caracterizados, contestaron con naturalidad a preguntas triviales sobre sus aficiones o lo que les gustaría hacer en la vida, sin darse cuenta que hablaban como una persona de 40, teniendo el aspecto de una de 70 u 80.

El experimento se apoyaba en una idea psicológica interesante: “A nuestro cerebro le es difícil proyectarse realmente en la vejez. Lo vemos como algo lejano y no tenemos la necesidad de actuar cuando todavía nos sentimos jóvenes”, explica Mari Carmen Martínez, psicóloga del proyecto. “Por eso hicimos un experimento real en el que conseguimos que distintas personas se descubriesen frente a un espejo con 40 o 50 años más, en edad de jubilación”.

Y es que “dos de cada tres españoles tiene un desconocimiento absoluto sobre cuál será su futura pensión. Esto significa no saber con qué medios económicos vas a hacer frente a un 25% de tu vida”, comenta David Carrasco.

Y ahora, la pregunta del millón. ¿Por qué nos emociona el vídeo? Porque habla de algo que es intrínsecamente humano: el paso del tiempo y el sentido de nuestra vida. Todos sentimos que nos toca en lo más hondo del corazón. “Cuando sea un anciano, ¿qué tipo de persona seré?, ¿qué habré hecho de mi vida?, ¿qué podré esperar entonces?”.

Es maravilloso que un spot nos ayude a reflexionar. Porque demuestra que aún es posible encontrar, en medio de tanta prisa, una publicidad con valores.

domingo, 30 de marzo de 2014

"Brindo por la vida": Una vida entregada por amor

Hace año y medio Freixentet convocó un concurso de anuncios publicitarios bajo el lema “Brindo por la vida”. Se presentaron varios centenares, y un equipo de cineastas, bajo la tutela de Bigas Luna, seleccionó 15 que fueron premiados y emitidos por televisión. Éste que hoy os propongo, dirigido por Isaac Berrokal e interpretado por Carina Bjorne y Graham Long, fue uno de esos quince, y uno de los más aplaudidos por el público. Con todo merecimiento. Yo también le hubiera dado el premio.

Es un anuncio sencillo y muy tierno. Empieza con la imagen de una mujer ya mayor que está cuidando de alguien: presumiblemente, su marido. De fondo, oímos una nostálgica voz en off: “No he conseguido grandes cosas en la vida. Nunca tuve un coche ni una gran casa con jardín”. En este monólogo íntimo y sincero, que tiene algo de confesión personal y de balance de toda la existencia, descubrimos su pacífica aceptación de los acontecimientos, no siempre alegres ni positivos: “He disfrutado la vida con lo que la vida me ha dado. He afrontado lo que nunca quise que ocurriera; y, a pesar de ello, he salido adelante… No he sido un ejemplo, ni una decepción. Tan sólo he sido yo misma en cada momento”.

Entonces, empezamos a intuir una tragedia más o menos latente: “La vida te enseña a valorar lo que tienes, porque desgraciadamente no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos”. Y, de repente, descubrimos un alma grande que ha tenido una vida muy grande también, porque cultivó siempre la gran lección del amor: “Muchos me dicen que soy valiente. Se compadecen de mí por seguir amando a quien me lo dio todo en la vida; y quien, por desgracia, ahora no recuerda ni siquiera mi rostro. Pero lo importante no es si me recuerda o no. Lo importante es que yo sí le recuerdo a él…”

Un magnífico anuncio que te invitó a ver hasta el final, con toda la emoción que contiene. Porque en él se encuentra una de las lecciones más importantes de la vida: la del amor que se da sin esperar nada a cambio. Y que, por eso mismo, alcanza en todo la felicidad.

Yo hoy brindo por la vida y por que haya siempre anuncios como éste.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Carta de una madre con Alzheimer a su hija

Querida hija:

Escucha con atención lo que tengo que decirte... El día en que esta enfermedad se apodere totalmente de mí y ya no sea la misma, ten paciencia y compréndeme. Cuando derrame comida sobre mi blusa y olvide como atarme los zapatos, no te impacientes: recuerda las horas que pasé enseñándote esas mismas cosas. Si al conversar contigo, repito las mismas palabras y sabes de sobra como terminan, no me interrumpas y escúchame. Cuando eras pequeña tuve que contarte mil veces el mismo cuento para que te durmieras.

Cuando a veces me haga mis necesidades, no te avergüences ni te sulfures, pues ya no puedo controlarme. Piensa cuántas veces, siendo tú una niña, te limpié y te ayudé cuando tampoco tú podías controlarte. Nunca me enfadé. Siempre esperé pacientemente a tu lado a que terminaras.

No me reproches cuando no quiera bañarme, no me regañes por eso. Recuerda aquellos años en que te perseguía por la casa para llevarte al aseo, y los miles de pretextos que inventé para hacer agradable tu baño.

Cuando me veas inútil e ignorante en todas las cosas tecnológicas, te suplico que me las expliques de modo sencillo. No me hieras con tu sonrisa burlona. Acuérdate de que fui yo quien te enseñó las cosas más importantes: comer, vestirte, leer, comportarte… y cómo enfrentarte a la vida tan bien como lo haces. Me alegra pensar que parte de tus triunfos son producto de mi esfuerzo durante años.

Cuando en algún momento llegue a olvidar de qué estamos hablando, dame tiempo para recordarlo. Y si no puedo, no te impacientes; tal vez no era importante, y lo único que quería era estar contigo y que me escucharas.

Cuando mis piernas me fallen por debilidad, dame tu mano para apoyarme… como yo lo hice cuando tú comenzaste a caminar. Cuando algún día me oigas decir que ya no quiero vivir, no te asustes. Algún día entenderás que sólo estoy pidiendo cariño, y que en modo alguno me siento desgraciada. Para mí, tu compañía ha sido siempre mi mejor tesoro.

No te sientas triste al verme así. Quizás ya no entienda tus palabras, pero siempre entenderé tus abrazos, tus caricias y tus besos. Dame tu cariño y tu paciencia, que yo te devolveré gratitud y alegría con el inmenso amor que siempre te he tenido.

Al igual que te acompañé en el inicio de tu vida, te pido que me acompañes en el término de la mía. Siempre he querido lo mejor para ti y he pasado mi vida preparándote tu camino. Piensa entonces que, tras el paso que voy a dar, no te dejaré sola: voy a prepararte un camino muy bonito, en un lugar maravilloso... Y estaré siempre contigo.

Te deseo lo mejor para tu vida. Con todo mi corazón,

Tu madre.

martes, 19 de noviembre de 2013

¡Se chove, que chova!: Optimismo gallego enraizado en la propia tierra

“¡Se Chove, que chova!” es un spot de supermercados Gadis que ha conseguido más de 800.000 visitas en apenas dos semanas. Hace seis años grabaron el primer spot, “Vivamos como gallegos”. Fue un éxito rotundo, y el eslogan dio nombre a toda una campaña que rezuma optimismo, alegría, espíritu luchador… y amor a las propias raíces. (Algo de morriña no podía faltar).

Pero este último anuncio es especial. “Se chove, que chova” es un canto a la sabiduría ancestral. Toda la sabiduría del mundo se da cita en una simple peluquería, donde se reúnen unas abuelas muy simpáticas que desconocen lo que es Twitter e Internet, pero que saben las cosas que dan sentido a nuestra vida: las verdaderamente importantes, que se nos escapan por vivir en lo inmediato; las que hemos heredado de nuestros mayores, y que se nos olvidan porque no aprendimos a amarlas; las que alimentan nuestras raíces, porque somos parte de la tierra en que vivimos. Lo que somos y sentimos está impreso en nuestros bosques y terruños, y forjan nuestra primera identidad.

El anuncio, a la vez que sabiduría (nos ofrece verdades como puños), rezuma también emotividad y humor. Esa “alma gallega” que advertimos en sus diálogos sentenciosos es aún –gracias a Dios- el alma del pueblo gallego; y, de alguna forma, también el alma de todos los pueblos. Es hora de abandonar las preocupaciones, como sentencia la mayor de todas: “Si no me preocupa viajar por el espacio en una bola enorme a miles de kilómetros por segundo, entre meteoritos y basura espacial ¿me voy a preocupar por lo demás?”. Y añade otra: “¡Tanta preocupación, tanta preocupación! … La gente seguirá conociéndose, enamorándose; seguirá abrazándose, quedando..., riendo...”.

La conversación se vuelve gozosa a la vez que profunda. Una joven peluquera no puede contenerse y llama a su novio, que es locutor de radio: “Carlos, Esto es buenísimo. ¡Debes emitirlo!”. Y deja puesto el manos libres para que lo escuche. Así, ese diálogo sencillo, que sólo en la abuelas podemos aún escuchar, va a ser –sin que ellas lo sepan– el gran programa en ese día. Toda Galicia lo escucha embelesada.

El anuncio está tan bien contado, que no importa que no entendamos la mitad de las frases. Basta la expresión de sus rostros y las preciosas imágenes que lo envuelven. En todo caso, y con ayuda de Google, he intentado traducir esos diálogos al español. Vienen a continuación del spot. Pero, antes de leerlos, os animo a que os metáis en este inspirador anuncio que ha enamorado a Galicia entera.

¡Felicidades a todos! Y no lo olvidéis: “Si llueve…, ¡que llueva!”.



Texto del anuncio en español:

(Una peluquera a una señora mayor)
- ¿Y hoy qué le pongo a Vd.?
- Ni moño ni melena , algo moderno .
- Lo de siempre.

- Digo, que no se puede leer nada, todo son malas noticias ... ¡Es que te amargan la vida!
- Si te digo lo que hicieron mis nietos... Uno de ellos me preguntó si habría algún sitio en Galicia que no se nublase nunca. Y otro respondió que conocía al hombre más sabio de Galicia. Y por él se fueron. Llegaron y, por supuesto..., ¡era una mujer! (¡¡¡Hombre!!!) Y les dijo : "La única cosa que no se nubla nunca en Galicia es nuestra alegría. Porque nuestra alegría viene de nuestra fuerza, y ​​nuestra fuerza viene de la tierra. Los robles y los acantilados nos hacen recios; los ríos, un poco enrevesados; la lluvia, creativos; y los atardeceres, sensibles y ‘morriñentos’"…
- Lo sabías todo. Y no me has dicho nada.
- Les dijo que hay algo en la tierra que nos ayuda a tirar adelante…
- Es verdad , siempre lo hemos hecho. ¡En todo el mundo!
- ... y no dejamos nunca que nos amarguen la vida.

(Una joven peluquera, a su novio en la emisora de radio):
- Esto es buenísimo. ¡Debes emitirlo! (Deja puesto el manos libres; se escucha en toda Galicia)
- Mira mi madre, casi cien años, ha vivido de todo. Y cada vez que tenía un problema decía: “Trabajemos mucho, pero disfrutemos mucho". Por eso no ha perdido una repichoca (baile popular gallego), ¿eh ?
- A nosotros nadie nos amarga un plan.
- Si vamos a la playa ... ¡nos vamos a la playa ! ¡Aunque sea con chaqueta! Y si nos bañamos , siempre decimos : "¡Está buenísima!"
- Y si la cosa se pone fea .... ¡Comida , merienda y cena!
- ¿Y si alguien pone un poco pochiño (decaído) , cien visitas al día que quepan en la habitación y ¡como nuevo!

- Como dice mi Paco : "Si no me preocupa viajar por el espacio en una bola enorme a miles de kilómetros por segundo, entre meteoritos y basura espacial, ¿me voy a preocupar por lo demás?”
- ¡Qué profundo!
- Aquí todos somos profundos, hija.
- Unos más que otros.
- Tanta preocupación, tanta preocupación… y la gente seguirá conociéndose, enamorándose; seguirá abrazándose, quedando, riendo… Porque los gallegos sabemos que este es el mejor 2013 de nuestras vidas (Todos, cada uno en su sitio, asiente con una gran sonrisa).
- ¡No hay otro!
- Y eso nos hace disfrutar más de la vida, de la gente, de los amigos… Así que salgamos ahí fuera, disfrutemos de todo lo que tenemos y vivamos, vivamos, ¡¡vivamos como gallegos!!

- ¡Ay, cómo llueve!
- La que está cayendo…
- ¿Sabéis qué os digo? Que si llueve, ¡que llueva!

(Texto en sobreimpresión): En Galicia, lo único que nunca se nubla… es nuestra alegría… Así que si llueve, ¡que llueva!
Vivamos como gallegos

domingo, 8 de septiembre de 2013

IKEA: "Empieza algo nuevo en tu vida"


Ikea busca llenar de ilusiones a los españoles con su nueva campaña “Empieza algo nuevo”. En esta época de crisis, lanza un mensaje positivo y claro: hay que pasar a la acción, hay que ilusionarse y emprender nuevos proyectos. El spot cuenta una historia sencilla –no necesita palabras- que anima a los espectadores a seguir soñando.

“La nueva campaña es muy Ikea, con un mensaje sencillo pero cargado de positividad, pretende ir más allá de un simple mensaje comercial para proponer una postura ante la situación actual de muchos hogares, ante la crisis o ante todo lo que nos impide aspirar a nuestros sueños”, explica Gabriela Díaz-Guardamino, directora de marketing de Ikea Ibérica.

El spot se puede ver en una versión de 45” en televisión y otra de 120’’ en el canal de Youtube. La pieza está protagonizada por una persona mayor que acude cada día a su banco del parque con sus amigos, pero un día llega tarde y no queda sitio para él, así que compra una silla plegable (en Ikea, por supuesto), y eso le hace cambiar toda su rutina. De repente, la movilidad de su silla despliega su espíritu aventurero y poco a poco empieza a descubriendo un mundo que nunca había vivido. Conoce a otras personas y a otras culturas. Su vida se amplifica, porque aumentan sus relaciones y sus experiencias. Una existencia nueva se abre ante sus ojos.

Como explica Natalia Cazcarra, directora de servicios al cliente de SCPF (agencia que ha realizado la campaña), “esta película intenta inspirarnos en los tiempos que vivimos. Es una metáfora. Todos tenemos o teníamos un banco, una rutina, que los malos tiempos han ocupado y han hecho incómodos. Podemos resistirnos y obstinarnos en hacernos sitio en el mismo banco, o bien, buscarnos una silla para empezar algo nuevo”.

 

domingo, 1 de septiembre de 2013

Campaña contra el Alzheimer: "¡Nunca te olvidaremos, papá!"

Al Alzheimer se le llama en los libros de Medicina "la enfermedad del olvido". Es una enfermedad degenerativa de las neuronas que actualmente no tiene curación. Las personas que lo padecen ven poco a poco cómo va desapareciendo su vida, su historia; las relaciones que alimentaron durante años, el recuerdo de sus seres queridos. Su vida va disolviéndose en la nada, y eso no es fácil de asumir.

Pero si es terrible para los enfermos, más terrible y angustiosa resulta aún para quienes están a su lado: amigos, vecinos... y, sobre todo, familiares. Ellos ven, impotentes, cómo el abuelo o el padre se les va sin remedio: la enfermedad les roba su memoria, su alma, su cariño. El Alzheimer avanza inexorable día a día, impertérrito, como un cáncer del espíritu que sufren angustiados quienes están a su alrededor.

En España afecta a cerca de 800.000 personas, lo que se traduce en que una de cada 10 personas mayores de 65 años. Pero esta cifra, en sí ya muy alta, se dispara al 25% de la población cuando superan los 85 años. Ciertamente, es algo que nos incumbe a todos.

En esta situación, sólo caben dos reacciones. La primera es aceptar la enfermedad: lo que sucede no es culpa suya, ni nuestra. Y si nada podemos hacer por evitarla, aceptémosla, aprendamos a convivir con ella. La segunda es encontrar en esa situación otra forma de demostrarle nuestro cariño: hacerle ver -porque el enfermo siempre se da cuenta- que estamos a su lado y de que él es lo más importante de nuestra vida.

Hay una película que lo muestra maravillosamente: La habitación de Marvin (1996), de Zerry Zaks. En ella se nos muestra la diferente reacción de dos hermanas ante la enfermedad degenerativa de Marvin, que lo ha encadenado a su cama, con oxígeno, incapaz de pronunciar palabra. Bessie (Diane Keaton) ha cuidado abnegadamente de su padre, dedicándole lo mejor de su tiempo y cariño, renunciando a planes personales. Lee (Meryl Streep) prefirió alejarse de lo que parecía una vida inútil, con la excusa de atender sus propios asuntos. La enfermedad de una de ellas volverá de nuevo a unirlas, precisamente en aquel lugar que les separó: la habitación de Marvin. Una buena ocasión para volver a ver ese filme.