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miércoles, 28 de enero de 2015

Desconectar para conectar

Este anuncio no tiene efectos especiales ni grandes alardes de producción, pero el argumento nos engancha. En breves escenas, nos sentimos interpelados.

Unos novios pasean a la orilla del mar; él, absorto en el móvil, acaba perdiendo a su novia, aunque las huellas en la arena nos dicen que sigue a su lado. Un amante de la música, pegado a su smartphone, se olvida de su grupo de amigos que está tocando junto a él. Y una secretaria, que se abstrae de la importante reunión a la que asiste. Y un padre que, en el salón, se olvida de la hija que está a su lado…

Situaciones cotidianas, que no llaman la atención, pero que pueden ser dramáticas. Afortunadamente, esos desajustes se solventan cuando el interesado desconecta el móvil para escuchar a los que tiene alrededor. Es el lema de la campaña: “Desconectar para conectar”.

Quizás el tema tenga especial eco entre los jóvenes. Pero no es sólo un anuncio para ellos. Un estudio reciente concluye que el 77% de los que poseen un teléfono inteligente padece, en algún grado, de «nomofobia»; es decir, temor y ansiedad ante el hecho de no poder consultar su  móvil cada vez que lo desea.  La dependencia del móvil está ya tipificada en los manuales de Psiquiatría, y los síntomas son muy claros: no poder vivir sin él, no poder atender a otra persona si llaman por teléfono, estar más pendiente del móvil que de la familia o los amigos...

Pensemos por un instante: ¿no hay alguien en nuestro entorno que padezca alguno de esos síntomas? ¿No vemos en nosotros alguno de esos indicios? Aún estamos a tiempo de cambiar: de desconectar el móvil cuando haga falta, y escuchar a quienes nos rodean.

martes, 20 de mayo de 2014

Ojalá supiéramos amar como aman los niños...

Seguimos con el propósito de colgar todas las semanas un vídeo positivo: un spot que cumpla estas tres condiciones: 1) Que haga pensar; 2) Que aporte optimismo; 3) Que muestre que lo comercial es compatible con la ética. En definitiva, un anuncio que pueda inspirar y ayudar a ser mejores. Hace dos semanas, coincidiendo con el día de la Madre, puse el anuncio de "Los tres deseos"; y hace tres, el de "La entrevista para el trabajo más difícil del mundo". En el de hoy, una niña de 6 años nos roba por entero el corazón y nos enseña a amar...

La mayoría de los anuncios nos hablan de ideales muy teñidos de egocentrismo: nos animan a triunfar, a seducir, a llevar una vida cómoda; cifran la felicidad en ser admirados o deseados; en tener o en disfrutar. Éste que hoy os ofrezco no habla nada de todo eso. Habla de generosidad, de entrega, de dar lo mejor que tenemos -de darse, más que de dar-, y de sentirnos bien queriendo a los demás. Sobre todo, habla de la inocencia de los niños, de esa aspiración que todos debiéramos sentir por volver un poco a nuestra infancia. Y, allí, aprender a ser mejores.

Este anuncio fue realizado en Barcelona por la agencia Bassat & Ogilvy para la Asociación AFANOC (Asociación de Familiares y Amigos de Niños Oncológicos de Cataluña), y recibió un merecido galardón en el Festival Internacional de Cannes en el año 2003.

A mí me alegró que lo premiaran. Porque es bueno que la publicidad diga también esto: “Hay más alegría en dar que en recibir”. Y este mensaje no lo oímos demasiadas veces en la publicidad.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Solidaridad familiar: "Con la familia, la remontada es posible"

Muchas familias en España sufren en sus carnes el terrible drama del paro. Para muchos, la pérdida del empleo es vivido con angustia, más aún si se tienen más de 50 años. Los que son despedidos o no encuentran trabajo al finalizar sus estudios pueden sentir la tentación del desaliento: la sensación de fracaso, el sentirse inútil y un estorbo para los demás, la pérdida incluso del sentido de la vida.

Esas situaciones, que pueden herir profundamente el alma, están siendo suavizadas, dulcificadas y acolchadas en el entorno familiar. La familia es hoy el gran colchón que todo lo para: los golpes y las caídas. Todo lo aguanta. Los padres si es el parado es el hijo, la mujer o el marido si lo es el cónyuge; los hijos pequeños con su afecto, los hermanos o los primos con su ayuda… Todos están ahí para sostener al que podría venirse abajo.

Por eso me ha parecido especialmente luminoso este vídeo que ha elaborado la Asociación de Familias Numerosas de Euskadi para destacar la inestimable ayuda que suponen las redes familiares en la actual situación de crisis. La historia nos presenta a un padre en paro que acude al colegio en el “Día de las profesiones”. Tiene que explicar delante de un grupo de niños de nueve  años -entre ellos, su propio hijo- que está en paro y que "mi trabajo, en este momento, es buscar trabajo". Ante la atenta mirada de los niños, el padre establece un paralelismo entre su situación laboral y el marcador 0-4 en un partido de fútbol. Todo está en contra. Pero los jugadores saben que no están solos: tienen a los demás, y luchan sin desanimarse porque saben que el equipo está con ellos. Así sucede con la familia. En ella nadie está solo, todos apoyan al que busca trabajo, todos le animan y comparten su esfuerzo. De ahí el lema: "con un buen equipo, la remontada es posible".

Natalia Diez-Caballero, directora de la Asociación, ha explicado que "en varias ocasiones me han preguntado desde algún país vecino cómo hacemos para subsistir con más de un 25% de paro, y siempre les he respondido lo mismo: lo hacemos gracias a la familia; a la fuerza que esta institución tiene en nuestra sociedad y a la generosidad intergeneracional de millones de madres, padres, abuelos, hijos, que se quitan de lo que no tienen para compartirlo con sus seres más cercanos".

Y concluye: "esto apenas se ve en nuestros medios de comunicación y nunca es reconocido y agradecido como se debe por nuestros gobernantes, que deberían besar allí donde pisan las familias, ya que allí donde ellos no están pudiendo o sabiendo llegar, sí está presente la familia".

Totalmente de acuerdo. Y sirva este vídeo como sentido homenaje a la gran labor que están haciendo en estos años de crisis. Un brindis por la familia, para que resuene y sea compartido en el mundo entero.

 

domingo, 1 de septiembre de 2013

Campaña contra el Alzheimer: "¡Nunca te olvidaremos, papá!"

Al Alzheimer se le llama en los libros de Medicina "la enfermedad del olvido". Es una enfermedad degenerativa de las neuronas que actualmente no tiene curación. Las personas que lo padecen ven poco a poco cómo va desapareciendo su vida, su historia; las relaciones que alimentaron durante años, el recuerdo de sus seres queridos. Su vida va disolviéndose en la nada, y eso no es fácil de asumir.

Pero si es terrible para los enfermos, más terrible y angustiosa resulta aún para quienes están a su lado: amigos, vecinos... y, sobre todo, familiares. Ellos ven, impotentes, cómo el abuelo o el padre se les va sin remedio: la enfermedad les roba su memoria, su alma, su cariño. El Alzheimer avanza inexorable día a día, impertérrito, como un cáncer del espíritu que sufren angustiados quienes están a su alrededor.

En España afecta a cerca de 800.000 personas, lo que se traduce en que una de cada 10 personas mayores de 65 años. Pero esta cifra, en sí ya muy alta, se dispara al 25% de la población cuando superan los 85 años. Ciertamente, es algo que nos incumbe a todos.

En esta situación, sólo caben dos reacciones. La primera es aceptar la enfermedad: lo que sucede no es culpa suya, ni nuestra. Y si nada podemos hacer por evitarla, aceptémosla, aprendamos a convivir con ella. La segunda es encontrar en esa situación otra forma de demostrarle nuestro cariño: hacerle ver -porque el enfermo siempre se da cuenta- que estamos a su lado y de que él es lo más importante de nuestra vida.

Hay una película que lo muestra maravillosamente: La habitación de Marvin (1996), de Zerry Zaks. En ella se nos muestra la diferente reacción de dos hermanas ante la enfermedad degenerativa de Marvin, que lo ha encadenado a su cama, con oxígeno, incapaz de pronunciar palabra. Bessie (Diane Keaton) ha cuidado abnegadamente de su padre, dedicándole lo mejor de su tiempo y cariño, renunciando a planes personales. Lee (Meryl Streep) prefirió alejarse de lo que parecía una vida inútil, con la excusa de atender sus propios asuntos. La enfermedad de una de ellas volverá de nuevo a unirlas, precisamente en aquel lugar que les separó: la habitación de Marvin. Una buena ocasión para volver a ver ese filme.

lunes, 8 de julio de 2013

Ingenio y solidaridad: "Pastillas contra el dolor ajeno"

Hay campañas que nos gustan simplemente porque son divertidas. Y hay campañas que, además de emocionarnos, nos hacen pensar. Se quedan en nuestra memoria porque apelan a lo más íntimo: a la conciencia, a nuestros valores, a nuestra solidaridad.

Una de ellas es "Pastillas contra el dolor ajeno", que ha obtenido un apoyo popular formidable. Nos sorprende que uno pueda tomarse una medicina y que otros -en la zona más depauperada del planeta- puedan curarse gracias a nuestra acción solidaria. Nos agrada que un simple caramelo (en eso consiste el medicamento) pueda curar y llevar la felicidad a otros. Y nos conmueve, profundamente nos conmueve, que de verdad podamos hacer algo por quienes sufren enfermedades sin asistencia médica.

Cada día mueren en el mundo 8.000 personas a causa de enfermedades “marginales”, pero que –esto es lo triste- en la mayoría de casos tendrían solución si hubiera presupuesto. Para sensibilizarnos con esa triste situación, Médicos Sin Fronteras puso en marcha una campaña solidaria en la que diversas caras conocidas 'recetan' pastillas contra el dolor ajeno.

Rostros como los de los futbolistas Andrés Iniesta o Xabi Alonso, los presentadores Andreu Buenafuente, Manel Fuentes o Eduardo Punset, el cocinero Ferrán Adrià o los cantantes Pau Donés y Alejandro Sanz, se han puesto manos a la obra en esta campaña, cuyo broche de oro es el spot del cineasta Luis García Berlanga. Éste sería su última interpretación delante de la cámara, antes de fallecer pocos días después.

En este vídeo (5 minutos) se puede ver la maravillosa gestación de esta campaña -el "así se hizo" del spot- que nos hace comprender todo el trabajo que supone la producción de un anuncio, y el ingenio y la solidaridad necesarias para que una gran idea pudiera llegar a sensibilizar a todo un país.