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domingo, 22 de febrero de 2015

Las mujeres pueden más

La participación femenina en la Maratón Cabberty de Málaga se cifra en un 9,57%, algo que la organización quiere incrementar con vistas a la sexta edición, que se correrá el 6 de diciembre de 2015.

Para ello encargó un vídeo promocional a la empresa Efecto Impacto, la cual ideó una sorpresa con cámara oculta preparada por cuatro corredores masculinos a sus respectivas esposas, ayudados por amigos o familiares como "ganchos".

El resultado se presentó el pasado 23 de enero en el Museo Carmen Thyssen de Málaga, y transmite muy bien la idea-fuerza requerida para el evento deportivo: si eres capaz de hacer lo que haces cada día, también de ponerte unas zapatillas y preparar los 42,195 km del recorrido urbano.

Sin embargo, en el spot destaca algo más: la importancia de cada una de las mujeres protagonistas en la vida de quienes comparten su vida con ellas, así como su capacidad de esfuerzo y sacrificio, y su condición de pilar fuerte del hogar.

miércoles, 14 de enero de 2015

"Bastille": un corto de Isabel Coixet que ha salvado matrimonios

Este es un vídeo que ha salvado matrimonios. Es un cortometraje (5 minutos) que formó parte del filme “París, je t’aime”. De los 18 vídeos allí reunidos, éste de Isabel Coixet es el más emotivo. Cuenta una historia sencilla, casi todo a través de un narrador, con un arranque fuerte.

Un hombre queda citado con su esposa en un restaurante. Durante la espera, recuerda en rápidos trazos como el afecto que les unió ha ido desvaneciéndose por la rutina. Esa monotonía, contra la que no quiso luchar, era la causa de que ahora se encontrara allí, dispuesto a decirle a su mujer que había dejado de quererla: que otra mujer le estaba esperando. Pero su esposa, que aparece con un simbólico abrigo rojo (leit motiv de todo el filme), llega con el rostro compungido y rompe en sollozos, porque tiene una enfermedad terminal y le quedan semanas de vida.

Es entonces, verdaderamente, cuando empieza el relato. Una historia que nos habla de volver a amar cuando el amor parece perdido (O, mejor, cuando los sentimientos se han esfumado). Nos habla de “revalorar” al amado (volverlo a descubrir, y a amar) cuando sabemos que habremos de perderlo.

Éste es el pasaje más importante: “Dispensó entonces a su mujer todas las atenciones que ella le había reclamado: colgar los cuadros que esperaban por toda la casa, ir de rebajas con ella pese a detestar las compras… Y, todo, incluso las cosas más insignificantes, tenían otro sabor desde que sabía que era la última vez que podía hacerlas por ella”. 

Entonces la narración alcanza su sentido más profundo: “De tanto comportarse como un enamorado, volvió a enamorarse...”.

No os digo más. Tan sólo que lo veáis con vuestro cónyuge, y que lo recomendéis a vuestros amigos. Sinceramente: merece la pena verlo.

domingo, 30 de marzo de 2014

"Brindo por la vida": Una vida entregada por amor

Hace año y medio Freixentet convocó un concurso de anuncios publicitarios bajo el lema “Brindo por la vida”. Se presentaron varios centenares, y un equipo de cineastas, bajo la tutela de Bigas Luna, seleccionó 15 que fueron premiados y emitidos por televisión. Éste que hoy os propongo, dirigido por Isaac Berrokal e interpretado por Carina Bjorne y Graham Long, fue uno de esos quince, y uno de los más aplaudidos por el público. Con todo merecimiento. Yo también le hubiera dado el premio.

Es un anuncio sencillo y muy tierno. Empieza con la imagen de una mujer ya mayor que está cuidando de alguien: presumiblemente, su marido. De fondo, oímos una nostálgica voz en off: “No he conseguido grandes cosas en la vida. Nunca tuve un coche ni una gran casa con jardín”. En este monólogo íntimo y sincero, que tiene algo de confesión personal y de balance de toda la existencia, descubrimos su pacífica aceptación de los acontecimientos, no siempre alegres ni positivos: “He disfrutado la vida con lo que la vida me ha dado. He afrontado lo que nunca quise que ocurriera; y, a pesar de ello, he salido adelante… No he sido un ejemplo, ni una decepción. Tan sólo he sido yo misma en cada momento”.

Entonces, empezamos a intuir una tragedia más o menos latente: “La vida te enseña a valorar lo que tienes, porque desgraciadamente no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos”. Y, de repente, descubrimos un alma grande que ha tenido una vida muy grande también, porque cultivó siempre la gran lección del amor: “Muchos me dicen que soy valiente. Se compadecen de mí por seguir amando a quien me lo dio todo en la vida; y quien, por desgracia, ahora no recuerda ni siquiera mi rostro. Pero lo importante no es si me recuerda o no. Lo importante es que yo sí le recuerdo a él…”

Un magnífico anuncio que te invitó a ver hasta el final, con toda la emoción que contiene. Porque en él se encuentra una de las lecciones más importantes de la vida: la del amor que se da sin esperar nada a cambio. Y que, por eso mismo, alcanza en todo la felicidad.

Yo hoy brindo por la vida y por que haya siempre anuncios como éste.

domingo, 9 de febrero de 2014

Las 25 mejores películas románticas

A nadie se le escapa que dentro de cinco días, el 14 de febrero, es San Valentín. En todos los medios de comunicación hay artículos y propuestas para esta fecha. En ese fantástico blog que es "La mirada de Ulises" se publicó hace tiempo un artículo muy apropiado para este día: “El amor también es interesante en las historias”.

Ciertamente, no hay que esperar al Patrón de los enamorados para tener un detalle con la mujer o el marido, con la novia o el novio. El amor es algo que hay que regar todos los días, como la rosa de El Principito. Nosotros necesitamos ser también ese pequeño Príncipe que riega con ternura, cada día, esa flor delicada; una flor que necesita cuidados pequeños pero constantes, todos los días: una sonrisa, un beso, un abrazo, un piropo... Un pequeño detalle de servicio que manifiesta a quién llevamos en la cabeza y en el corazón.

Y evitar la rutina, y decir “te quiero” con la ilusión de la primera vez. Volver a ser novios, aunque se cuenten por decenios los años de matrimonio.

Todo eso es cierto. Pero también lo es que las fechas tienen su significado. Por eso he querido sumarme a esta celebración con una lista de 25 películas románticas que han superado la barrera del tiempo. Esta semana es una ocasión espléndida para sorprender a nuestra pareja con un filme que vimos hace años o que vemos ahora por primera vez. El cine siempre ha sido “una fábrica de sueños”; y en ocasiones, una forma de demostrar el cariño.

Que paséis un gran día de San Valentín
: es viernes, ocasión propicia para festejarlo viendo una gran película. Y, si es posible, decidme cuál de ellas es vuestra preferida. Me encantará saberlo:

1. Casablanca (1942), de Michael Curtiz
2. Vacaciones en Roma (1953), de William Wyler
3. Lo que el viento se llevó (1939), de Victor Fleming
4. Tú y yo (1957), de Leo McCarey
5. Ninotchka (1939), de Ernst Lubitch

6. Sonrisas y lágrimas (1965), de Robert Wise
7. Matrimonio de conveniencia (1990), de Peter Weir
8. Cumbres borrascosas (1939), de William Wyler
9. Luces de la ciudad (1931), de Charles Chaplin
10. Cyrano de Bergerac (1990), de Jean-Paul Rappeneau

11. El hombre tranquilo (1952), de John Ford
12. Bodas y prejuicios (2005), de Gurinder Chadha
13. Mejor... imposible (1997), de James L. Brooks
14. Breve encuentro (1945), de David Lean
15. Sabrina (1954), de Billy Wilder

16. West Side Story (1961), de Robert Wise
17. Algo para recordar (1993), de Nora Ephron
18. Mientras dormías (1995), de Jon Turteltaub
19. Ghost (1990), de Jerry Zucker
20. La princesa prometida (1987), de Rob Reiner

21. La Bella y la Bestia (1991), de Gary Trouslade y Kirk Wise
22. Lo que queda del día (1993), de James Ivory
23. Sentido y sensibilidad (1995), de Ang Lee
24. El camino a casa (1999), de Zhang Yimou
25. La vida secreta de las palabras (2005), de Isabel Coixet

lunes, 6 de enero de 2014

Es maravilloso ser padres

En este spot, Coca-Cola nos regala una sonrisa, nos cuenta una bella historia y nos confirma en el amor a la familia. Todo en uno. Y lo consigue en menos de un minuto y en un maravilloso viaje en el tiempo que nos hace pensar: “Afortunadamente, ¡qué poco hemos cambiado!”.

Sabíamos que Coca-Cola ha defendido siempre una publicidad con valores, y que el amor a la familia era uno de sus valores más recurrentes. Ahora nos muestra que, en ese contexto, el momento de la paternidad y de la maternidad es el más maravilloso de nuestras vidas, el que supone la más grande realización personal y la auténtica maduración de la persona.

Este anuncio, titulado “Life” en unos países y “Ser padres” en otros, compagina perfectamente estas dos facetas: porque es, en efecto, un canto a la vida; y, al mismo tiempo, un emotivo homenaje a los padres. Sobre todo, a los padres primerizos: a esos padres jóvenes que, llenos de inquietud pero a la vez de alegría, se atreven –en los tiempos que corren- a tener hijos y a darles lo mejor de sí mismos.

La historia arranca en los felices 70. La imagen nos lo muestra, y la canción de fondo (la clásica "To love somebody" de los Bee Gees, de 1967) nos introduce también en la época. Una mujer temblorosa anuncia a su marido que va a ser padres. Él la besa emocionado: es un momento de plenitud. Tras la euforia inicial, asistimos a una catarata de situaciones no previstas que cambian por completo la vida de ese matrimonio: la casa “absorbida” por el nuevo inquilino, los lloros del crío durante la noche, los paseos en los que ya no se puede correr, los desastres de la criatura… En definitiva, no tener ya un momento para sí mismos.

Y, de repente, otra noticia increíble. La cámara nos muestra la cambiante expresión del padre ¿Sorpresa, angustia, temor? ¡Todo lo contrario! Y el final, tan expresivo y tan conmovedor, nos deja una profunda y tierna emoción: “¡Es maravilloso ser padres!”.

domingo, 6 de octubre de 2013

"Bastille", de Isabel Coixet: El vídeo que ha salvado matrimonios

Este es un vídeo que ha salvado matrimonios. Un vídeo breve –5 minutos-, mezcla de emoción sincera y pinceladas tragicómicas, que formó parte de aquel precioso filme  “París, je t’aime”. De los 18 cortos allí reunidos, éste de Isabel Coixet es quizás el más valioso. Cuenta una historia sencilla, casi todo a través de un narrador, cuyo arranque podríamos resumir así:

Un hombre queda citado con su esposa en un restaurante. Durante la espera, recuerda en rápidos trazos como el afecto que les unió ha ido desvaneciéndose por la rutina. Esa monotonía, contra la que no quiso luchar, era la causa de que ahora se encontrara allí, dispuesto a decirle a su mujer que había dejado de quererla: que otra mujer le estaba esperando. Que tenía una amante. Que todo había terminado. Pero su esposa, que aparece con un simbólico abrigo rojo (leit motiv de todo el filme), llega con el rostro compungido y antes de que su marido pueda comenzar a hablar, rompe en sollozos porque tiene una enfermedad terminal y le quedan pocas semanas de vida.

Es entonces, verdaderamente, cuando empieza el relato. Una historia que nos habla de volver a amar cuando el amor parece perdido (O, mejor, cuando los sentimientos se han esfumado). Nos habla de “revalorar” al amado (volverlo a descubrir, y a amar) cuando sabemos que habremos de perderlo. Una vez leí que  “el secreto para dar relieve a lo más humilde, y aun a lo más humillante, es amar” (S. Josemaría). Esa es la clave: amar da sentido a nuestra vida, y da sentido a los sacrificios más costosos, a todo lo que podría ser monótono. Porque las repeticiones, que antes quizás agostaban la ilusión, ahora están llenas de significado.

Éste es el pasaje más importante: “Dispensó entonces a su mujer todas las atenciones que ella le había reclamado: colgar los cuadros que esperaban por toda la casa, ir de rebajas con ella pese a detestar las compras… Y, todo, incluso las cosas más insignificantes, tenían otro sabor desde que sabía que era la última vez que podía hacerlas por ella”. Entonces la narración alcanza su sentido más profundo: “De tanto comportarse como un enamorado, volvió a enamorarse”.

No os digo más. Tan sólo que lo veáis con vuestro cónyuge, y que lo recomendéis a vuestros amigos. Sinceramente: merece la pena verlo.