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martes, 3 de febrero de 2015

La fuerza de un niño

Una música extraña irrumpe sobre un primer plano de flores vistosas. Anticipa una tragedia que en seguida vamos a ver: un árbol gigantesco ha caído sobre la calzada e interrumpe el tráfico de una populosa ciudad. Se amontonan coches y carros, sin poder pasar. Muy pronto se desatan los nervios y surgen las primeras disputas. Los más pacíficos se limitan a esperar.

De repente, un niño baja del autobús escolar con su cartera a la espalda. Está diluviando a mares y el suelo está completamente embarrado, pero él no ve la lluvia, ni el barro, ni el inmenso tamaño del árbol. Sólo ve que interrumpe el paso del autobús en que viajan los niños, y que si no lo aparta, no podrán recibir sus clases. Así que deja su mochila en el suelo, y empapado como está, empuja con sus manitas sobre la corteza del árbol.

Todos los adultos observan asombrados, resguardados en sus casas o en sus coches. Son gentes de muy diversas culturas y edades, pero todos coinciden en una cosa: no van a mover un músculo por una tarea que no les incumbe. Algunos miran con curiosidad, otros con ironía o desdén, pero nadie le dice siquiera que lo deje. Y siguen mirando.

Sin palabras, el niño les está dando una gran lección. Les está diciendo: "Nunca quitéis el hombro en lo que afecta a todos, nunca os deis por vencidos, nunca permanezcáis pasivos, porque entre todos lo conseguiremos".

El niño persiste en su empeño, aparentemente inútil. Pero entonces se opera el milagro. Porque el ejemplo es muy poderoso, y puede mover montañas. Otro joven, que está a su lado, tira el casco de la moto y se pone a empujar. Después viene otro, y otro, y otro. Ya son más de diez los niños que empujan. Y todos están inmensamente felices, unidos en el empeño, en la solidaridad.

Enctonces podemos apreciar hasta dónde alcanza la fuerza de un niño: arrastra a los mayores, hace pensar a los endurecidos por el egoísmo, y hasta es capaz de cambiar los corazones...

La música crece, y ahora son todos los mayores los que se suman a esa iniciativa de unos niños. Y el árbol se mueve, el obstáculo es superado por la fuerza de todos.

Hoy, que tenemos de todo y aún deseamos más. Hoy, que no conocemos a los que viven encima de nuestra casa... y que casi no conocemos a nuestros propios hijos... Hoy, brindo por esa solidaridad que sólo puede aflorar en el corazón de un niño; por una solidaridad que es -en primer lugar- cariño, generosidad y entrega, y que debe empezar en la propia familia. Sí, entre todos, haciéndonos niños, podremos remover todas las crisis y todos los obstáculos que se interpongan en nuestras vidas.

domingo, 21 de diciembre de 2014

Soñando con el día de Reyes

En estos días previos a la Navidad, los niños sueñan con los regalos que les traerán Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente. Su anhelo de juguetes parece crecer de día en día, y no es raro que acabe convirtiéndose en una dulce obsesión. A veces, hasta llegan a ponerse un poco pesados…

Puede parecer que es un síntoma de egoísmo. Pero eso sería un juicio demasiado apresurado. Junto al anhelo, hay también ilusión, sueño, alegría compartida. Ese deseo infantil puede ser pieza de unión con los hermanos y con toda la familia. Y hasta es un síntoma de que el niño sabe lo que estamos celebrando. Es el cumpleaños de Jesús, ¿por qué no vamos a celebrarlo? Decoramos las calles y las plazas, ponemos adornos y belenes… como cualquier niño hace en el día de su aniversario. E invita a todos los niños, y les da regalos.

Por eso, junto al deseo ferviente de recibir obsequios, surge en los pequeños el deseo de dar, y de compartir. Surge lo mejor de nosotros: esa inocencia que ellos aún tienen y que tantas veces anhelamos los mayores. Sí, como sale a relucir en este anuncio, la espera de los regalos de Reyes es también una ocasión para dar, y para ser feliz compartiendo con los demás. Todo un ejemplo para los que ya no somos tan niños…

lunes, 15 de diciembre de 2014

La "otra carta" a los Reyes Magos

La Navidad es un tiempo muy apropiado para anuncios tiernos y emocionales. Algunos se han hecho clásicos, como el “Vuelve a casa por Navidad”. Pero no hace falta que el producto esté vinculado al consumo de estas fechas. Un ejemplo muy claro es la nueva campaña de IKEA.

La semana pasada comentamos ya una de las piezas de este año: el niño que prefería un regalo sencillo pero familiar (un molde para hacer galletas) antes que las frías y exageradas propuestas de sus mayores.

Hace pocos días, IKEA ha continuado la campaña con “La otra carta”, un experimento que está siendo muy popular (2'5 millones de visitas en 4 días) en el que pidieron a niños de diez familias que escribieran una carta a los Reyes Magos. Cuando ya la habían escrito, les pidieron que escribieran “otra carta”, dirigida a sus padres.

La pregunta que la marca de muebles se hace es sencilla: ¿por qué nos empeñamos en regalarle siempre a los pequeños lo que no quieren? Y es que las cosas que pedían en la carta de los Reyes Magos eran las que veían en la televisión: juguetes, consolas, muñecas. Algo bastante diferente de lo que pedían –con la inocencia de su corazón- en la carta a sus padres: pasar más tiempo juntos, jugar más al fútbol con ellos, cenar más en familia…

La sorpresa llega al final, cuando el entrevistador hace la última pregunta: “Si sólo pudierais escribir una carta, ¿cuál de las dos escogeríais?”.

Ahora que la Navidad nos invita a ser francos y sinceros, me pregunto y os pregunto: ¿Cuál creéis que escogieron esos niños? Y es que a veces –como bien señala el anuncio– nos empeñamos en darles algo distinto a los regalos que ellos más desean.

lunes, 8 de diciembre de 2014

Spot de IKEA: El auténtico sentido de la Navidad

En una época del año marcada por el consumo, Ikea ha lanzado una campaña que anima a los consumidores a recapacitar sobre el sentido de la Navidad. Para ello, utiliza como herramienta un sencillo molde de metal para hacer galletas. No se necesita más para ser feliz. Porque basta con la imaginación para vivir los mejores juegos (los más sencillos, alegres y divertidos) y basta con el cariño para crear un auténtico clima de hogar.

La nueva campaña de la cadena de distribución sueca reivindica La Otra Navidad, una celebración más sencilla y genuina que se traduce, a través de la creatividad de un niño, en vivir estas fechas con ilusión y optimismo, con afán de compartir y sin necesidad de grandes regalos o despilfarros.

El spot utiliza un molde de galletas como conductor para mostrar las dos caras de un regalo: la que despierta la imaginación para pasar tiempo y momentos de diversión en familia, y la que sólo busca el disfrute y el capricho personal. Esta segunda cara se refleja en esos adultos que han perdido la inocencia de los niños, y no ven más allá del valor material de un pequeño molde de metal.

Según comenta la directora de marketing de Ikea Ibérica, Gabriela Guardamino, la nueva campaña busca “lanzar a todo el mundo el mensaje de que aunque hoy existen muchísimos factores externos que nos desamueblan la cabeza, hay un lugar que nos ayuda a amueblárnosla de nuevo para convivir y disfrutar de lo realmente importante. Y ese lugar es el hogar y lo que en él ocurre”. No puedo estar más de acuerdo.

domingo, 19 de octubre de 2014

Danone: El niño que hablaba con los bebés

Danone nos ha emocionado con su campaña Alimenta sonrisas. En línea con spots anteriores, apuesta de nuevo por comunicar emociones y transmitir optimismo. El fondo del anuncio es la crisis; el primer plano, la infancia. Sobre estos dos elementos, aparentemente opuestos, imagina un diálogo precioso.

Un chaval travieso y avispado, de buen corazón, se dirige a la prominente barriga de su madre, embarazada de 6 ó 7 meses. Armado de inocencia y de bondad, se siente capaz de transmitir esperanza a su futuro hermanito: “Hola, soy yo. ¿Cómo va por ahí dentro? Por aquí toda la gente habla de la crisis. Cuando conozcas a papá y a mamá los vas a ver muy raros. No son así. Es que están preocupados...”

Entonces surge en él esa vena de espontánea generosidad que tan frecuentemente aflora en el corazón de un niño: “Pero, ¿sabes qué? Yo quiero que vengas. Y quiero que juguemos juntos. Y tengo, ¡muchas cosas para ti…!”

Amor, amor de niño. Ese es el secreto para vencer todas las crisis: las económicas, las personales y las familiares. Los niños lo tienen muy fácil para no perder nunca la sonrisa. Les basta con su natural honestidad y su alegría a raudales. A nosotros, los que aún no sabemos hablar a los bebés, nos resulta mucho más difícil. Necesitamos aprender la difícil lección de la humildad, del deseo de compartir, del gozo inmenso al poder ayudar a otro. Ellos saben muy bien que la felicidad está en los pequeños detalles. Nosotros estamos aún lejos de aprenderlo.

Con todo, lo más hermoso del anuncio es ese amor al hermanito no nacido. Los niños aman la vida: la aman con pasión, mucho antes de que vea la luz. Y son capaces de dialogar con ella. Por eso sólo ellos, y también sus madres, son capaces de hablar con los bebés.

Ojalá volviéramos a ser niños.

domingo, 12 de octubre de 2014

Belleza y autoestima: un legado de las madres a sus hijas

Mi amigo Pablo Mir, de la agencia Planilunio, me envía esta campaña que acaba de lanzar Dove. Ciertamente, si tuviéramos que hablar de consistencia en la comunicación, Dove es un ejemplo maravilloso. Desde que en 2004 lanzara el eslogan “Por la belleza real”, ya comentado en este blog, la empresa se ha dedicado a generar campañas que incrementen la autoestima de las mujeres. El resultado es obvio: se trata de una de las marcas mejor posicionadas en torno a esa idea.

Pero ser consistente, aun siendo un primer paso, no basta para generar engagement, es decir, empatía con nuestro público objetivo. Y Dove sí lo ha conseguido. ¿Cómo? La respuesta es que sus mensajes no buscan vender, sino conectar. Sus campañas no hablan de los atributos y las ventajas de sus jabones, ni tampoco de algo tan básico como el precio. Su táctica es: crear confianza en su público.

Un ejemplo lo tenemos en su más reciente trabajo (“Legado”) , en el que lanzan una pregunta interesante: ¿Los sentimientos hacia la belleza nacen o se transmiten? La investigación de Dove muestra que el 71% de las niñas se sienten presionadas para tener una apariencia hermosa, y reconocen la sensación agobiante de ser juzgadas por su aspecto físico desde temprana edad. A la vez, la compañía ha comprobado que las niñas se sienten menos presionadas y más libres cuando tienen un modelo positivo a seguir; y también, que las niñas tienen en su vida un promedio de tres mujeres que admiran, y más de la mitad identifican a su madre como el modelo número uno.

Con estos datos en la mano, la marca creó este nuevo vídeo con un claro objetivo: sensibilizar a las madres para que transmitan a sus hijas un legado de belleza positivo. Tanto las madres como las hijas que aquí aparecen, fueron invitadas a escribir un listado: lo que les gusta y no les gusta de su cuerpo. El resultado fue que la lista de las hijas era extremadamente similar a la de sus madres, lo que demostraba la implícita sintonía de éstas con sus madres. La conclusión es que los sentimientos sobre la belleza y la autoestima se pueden transmitir.

En apoyo a estos mensajes, Dove ha llevado a cabo acciones sociales de largo alcance. Su “Proyecto para la Autoestima” ofrece educación para las jóvenes de 7 a 17 años a través de clases en los colegios, actividades para los docentes, y recursos online para padres y educadores. Con esas acciones ha llegado ya a más de 13 millones de jóvenes en todo el mundo. Un auténtico “legado” que muestra el compromiso de una marca con el público al que se dirige.

domingo, 14 de septiembre de 2014

La alegría de ser madre

En las noticias, en las películas, en las series o en los documentales. En tantas historias que presenciamos a diario se percibe un empeño decidido por presentar a las mujeres embarazadas como infelices.

En esas historias más o menos dramáticas, parece como si las madres no quisieran ya ser madres, como si el hijo que llevan en las entrañas fuera siempre un error de cálculo y no lo más frecuente: fruto del amor. Parece como si tuvieran que pedir permiso a la sociedad por traer al mundo a una nueva criatura… Y, lo que es peor, como si tuvieran que esconder su felicidad y su deseo, libre y maravilloso, de volver a ser madres.

Respeto todas las decisiones libres de las mujeres y los hombres de nuestro tiempo. Las respeto cuando realmente son así, libres: sin presiones sociales o del entorno laboral, sin coacciones de la familia o de la pareja. Pero me reservo el derecho a elogiar lo que considero más altruista y generoso.

El spot que he seleccionado para esta semana es un canto a la maternidad. Un canto a la vida que está por nacer, un canto a la generosidad y al amor de las madres. No se oculta, en estas escenas, los agobios que todo embarazo conlleva: mareos, sofocos, debilidades. Pero, junto a ello, aparece siempre el firme propósito de una madre de dar lo mejor de sí misma. El anhelo de buscar el efecto y la felicidad, un sentimiento de plenitud que, de forma natural, se transmite también al marido y a los hijos. Son preciosos los pensamientos de esas madres embarazadas que están pensando en su familia y en su futuro hijo: “Me encanta estar en forma, me encanta mirarme..., me encantan los desafíos, me encanta mi libertad...”. Y, sobre todo, “Me encanta ser mamá...”.

Pienso que ahora, más que nunca, es un buen momento para volver a ver este inspirador anuncio. Feliz comienzo de curso para todas las madres.

domingo, 31 de agosto de 2014

"Hija, para mí siempre serás mi pequeña"

En el pasado Festival de Comunicación Infantil “El Chupete”, esta campaña se llevó el premio a la Mejor Campaña Social con ánimo de lucro; un premio merecido y muy aplaudido. Ahí apreciamos, una vez más, que la publicidad puede aportar valores a la vez que habla a nuestro corazón.

La historia recoge el diálogo que un padre dirige a su pequeña, mientras ésta parece estar absorta en sus juegos. El padre está conmovido, y las frases le salen entrecortadas. Le habla de lo rápido que pasa la vida…, y lo mucho que la querrá siempre.

Durante su narración, el padre va imaginando los diferentes momentos que atravesará la vida de su hija: irá al colegio, a la universidad; trabajará para mantenerse, pero al final obtendrá un título; saldrá con los amigos, viajará a lugares exóticos; ¡se casará, y será una gran empresaria…! Lo emocionante del anuncio es que vemos siempre a la niña a través de los ojos del padre: aunque crezca, siempre es “su pequeña”, y como tal le vemos ir a la escuela, licenciarse con toga, vestir de novia el día de la boda.

La banda sonora del anuncio, una adaptación del tema “Gracias a la vida” hecha por Juanma del Saso, ayuda sin duda a dar mayor emotividad al relato, que no es sino una cascada de momentos felices que le aguardan. Muchos padres se sentirán identificados con la campaña, y terminarán por decir, como el padre de este relato: “No importa lo lejos que llegues en la vida, para mí, tú siempre seguirás siendo mi pequeña”. (Si os gusta, a continuación podéis ver el breve y divertido “making of” del anuncio).

A todos los niños, pero sobre todo a sus padres y madres, ¡feliz comienzo de curso!

domingo, 17 de agosto de 2014

El poder del amor

Una niña de pocos meses que no para de llorar. Una madre que se ha ido a la compra y no está allí para calmarla. Y un padre primerizo que se ve desbordado por los acontecimientos. ¿Qué hacer?

Él, que domina su trabajo -quizás hasta una gran empresa-, se ve incapaz de resolver una pequeña cuestión doméstica. Y todo es angustia y desasosiego. Sólo se le ocurre lo que a todos: llamar a la madre por el móvil.

“Tendrá hambre”, responde ella con maternal intuición. Y de nuevo brota la angustia. ¡Él no puede amamantarla! “Ponle dibujos animados”, insiste la madre. [Ciertamente, ellas nos llevan kilómetros de delantera en el arte de cuidar y comprender a los hijos…] El marido lo intenta de nuevo con el móvil, pero es en vano. “¡Cariño, ella te necesita a ti, y no a los dibujos!”.

De nuevo la madre intuye una posible solución. “Pon el móvil en videoconferencia”. Ahora la bebé puede verla y oírla, puede ver todos esos gestos con los que habitualmente conseguía atenuar sus berridos. Pero esta vez no funciona. El móvil, que ha puesto en comunicación a los padres y ha posibilitado varias vías para calmar a la niña, se muestra finalmente incapaz e inútil.

Justo en ese momento, aflora el amor de padre. Un padre nervioso e inexperto que, sin embargo, movido por el afecto es capaz de descubrir su mejor faceta y dar finalmente con la clave…

El mensaje es claro. La tecnología puede ayudarnos en muchas cosas, pero nunca podrá reemplazar al amor. El cariño, el abrazo, el contacto humano… siempre los necesitaremos Y ahora que tantas compañías nos prometen productos maravillosos para el hogar (la niñera electrónica, la casa inteligente, etc.), es bueno que oigamos también este mensaje tan sencillo y sublime; y más bueno aún, que lo oigamos en boca de una empresa tecnológica.

¡Un aplauso a esta campaña, que nos hace descubrir todo el afecto que hay en el cuidado de un bebé! Y un aplauso también a las madres –y a los padres– que saben negarse en tantas cosas para dar lo mejor a sus hijos. Quizás no les den un móvil o una tablet, pero todos los días les dan algo mucho mejor: su cariño verdadero.

domingo, 10 de agosto de 2014

Nuestros hijos son lo que ven... ¡en casa!

IKEA ha lanzado esta semana un magnífico spot que nos habla de la familia y de cómo educamos a nuestros hijos. En esto sigue la estela de las grandes marcas (Coca-Cola, Danone, etc.) que han decidido apostar por los valores en sus mensajes publicitarios.

Y, como el negocio de IKEA son muebles para el hogar, ¿qué mejor apuesta que el hogar como centro de la familia y de la educación?

El anuncio arranca de una escena muy cotidiana. Un padre y su hijo están viendo la televisión mientras ambos toman chucherías. Una estadística que sale en el informativo cambia la cara del padre: “Los niños aprenden lo que ven; y, sobre todo, lo que ven en el hogar”. Acto seguido, el padre se recompone en el sofá –estaba echado de cualquier manera– y trata de arrebatar los chuches de su hijo. Empieza entonces una cascada de escenas familiares en las que los padres se ven superados por las circunstancias: la hija masca chicle porque ve hacerlo a su madre, el hijo se rasca el trasero porque su tosco padre también lo hace, y todos se pasan horas en Internet porque los padres son los primeros en estar enganchados. En cada escena descubrimos el rostro avergonzado de un adulto que no logra mudar sus malas costumbres tan rápidamente como quisiera.

Esto debería conducir al desánimo, a la sensación de que nunca sabremos educarles bien. Todo lo contrario. El anuncio termina con una inyección de optimismo: nos hace ver que no hace falta ser unos padres modélicos para poder educar, ni hace falta leer manuales o acudir a sesiones de terapia colectiva. Basta una sola cosa: el amor, el amor de unos padres que anteponen sus hijos a todo lo personal. Un amor que los hijos descubren muchas veces cada día, y que les ayuda a distinguir, en las acciones de sus padres, las cosas que deben imitar de las que deben obviar (y aprender a disculpar).

De ahí el lema final: “Nada como el hogar para amueblarnos la cabeza”. En casa –y no en el Instituto ni en programas de buena ciudadanía– es donde deben amueblarse las cabezas de nuestros hijos. En casa es donde aprendemos, enseñamos, compartimos y queremos. Nuestra casa es el centro de la familia y el centro de la educación de los hijos. Amueblémosla bien. Con orden, con buen gusto… y con cariño.

lunes, 30 de junio de 2014

¿Empezamos con una sonrisa?

Hace unas semanas Danone nos sorprendió con un anuncio muy original que apostaba decididamente por el optimismo. Su lema, “¿Empezamos con una sonrisa?”, es más una propuesta para compartir que una pregunta para responder. Y, además, enlaza perfectamente con la campaña “Alimentando sonrisas”, en el que un niño hablaba con su futuro hermanito a través del vientre de su madre.

El anuncio de este año arranca con un amanecer, todo un símbolo de su mensaje. Un niño abre los ojos y despierta con una sonrisa. Unas palmas baten entusiasmadas, y una voz en off sale en apoyo de las imágenes: “Hay muchos factores que influyen en nuestro estado de ánimo, pero hay algo, un gesto muy pequeño, capaz de mejorar nuestro día… ¡La sonrisa!”. Durante minuto y medio, el narrador explica con detalle cómo la sonrisa no sólo nos cambia la cara: también nos cambia la vida, porque despierta la ilusión y las ganas de vivir. Al final, el anuncio concluye: “Sabemos que no se puede cambiar el mundo de un día para otro, pero nosotros creemos que entre todos sí podemos mejorar las cosas... ¿Empezamos con una sonrisa?”.

Hoy quiero que veáis el anuncio antes de leer el comentario que os propongo.



Este anuncio se sustenta sobre cuatro grandes valores que iré desgranando en este artículo: optimismo, infancia, familia y amistad.

1. Optimismo: Indudablemente, la alegría y el optimismo son los valores fundamentales del anuncio. Niños sonrientes, familias alegres, parejas que festejan el simple hecho de estar juntas. También el sonido lo afirma. Lo primero que oímos es un batir de palmas lleno de alegría y entusiasmo. Batimos palmas cuando alguien nos agrada y nos hace felices, cuando algo nos parece sublime y hermoso, y también cuando cantamos y estamos alegres. Batir palmas es nuestro modo de expresar el gozo y el aprecio de algo.

Aún más, la palabra clave del anuncio es sonrisa. Cuando se menciona por vez primera, se hace un pequeño silencio, la música sube de volumen y el ritmo se acelera. La palabra se nos presenta como algo mágico: “Ese gesto tan común esconde poderes increíbles. Hay algo especial en la sonrisa (…). Se ha demostrado que la sonrisa alimenta nuestras emociones. Es decir, que por el simple hecho de sonreír, ya nos sentimos mejor”.

Y es que la sonrisa no es sólo un modo educado de mostrar agrado ante una visita. Esto sería ya bastante en un mundo regido sólo por la cortesía, pero no por el verdadero afecto. No, la auténtica sonrisa no es un mero convencionalismo; y, desde luego, es lo más opuesto a la simulación. Por eso el texto insiste: “No es un gesto aprendido. Antes de nacer los bebés sonríen en el seno materno”.

2. Infancia: Hablando de bebés, no es casual que la mayoría de los personajes del spot sean niños, y que cuando aparecen junto a mayores, sean ellos quienes asuman el protagonismo. Es sintomático que la primera imagen sea un niño que despierta, sonriente, con los primeros rayos de sol. Luego vemos a niños en distintas situaciones: jugando, compartiendo alegría, transmitiendo felicidad al mundo. Les vemos con su madre, en el salón de la casa; o con el padre, sonriendo en el jardín; en los columpios, en sano ejercicio físico; o bajo la lluvia, chapoteando bajo un paraguas. En toda circunstancia aparecen siempre con una franca alegría.

Porque en ellos, sonreír es algo natural: “Los niños son los que más sonríen: hasta 400 veces al día. En cambio, los mayores, unas 20”. Es una invitación a que aprendamos de ellos: a sonreír, a olvidar las penas, a afrontar la vida como un juego. Y no pensar en las tragedias, porque se esfuman todas cuando aprendemos a sonreír.

Esa idea del juego está presente en todas las escenas, pero principalmente en la que vemos a niños y niñas disfrazados de reyes y reinas. Porque ellos son los príncipes de la casa. Cuando el texto dice: “Pero hay algo, un gesto muy pequeño, capaz de mejorar nuestro día… ¡La sonrisa!”, lo que vemos es el rostro de una niña en un columpio que se acerca hasta el primer plano. Su sonrisa infantil es la mejor imagen de la felicidad.

3. La familia: Tan importante como los dos valores anteriores, resulta en el anuncio el contexto familiar. Todas las secuencias iniciales transcurren en el ámbito de una familia. Tras el despertar de un niño, vemos a una madre que juega con su hija. Después vemos al marido y a la mujer que contemplan asombrados una hoja de papel. A continuación, se nos muestra la causa del asombro: un dibujo de su hija, el dibujo de una familia unida –padre y madre cogidos de la mano– en la que ella es el centro de las atenciones.

La relación padres-hijos es el leit motiv de todas las historias, una relación de confianza que sobre todo se muestra cuando juegan juntos. Hay, además, dos imágenes muy significativas: la comida en la que están presentes los abuelos (lo que sugiere una familia abierta y generosa, que sabe tener espacio para los mayores: los que tienen menos vitalidad y salud) y la imagen del bebé en el vientre de su madre. Él ya forma parte de la familia, aún antes de nacer. Y es el portador de la alegría: “Antes de nacer los bebés sonríen en el seno materno”. Esa imagen –la del bebé sonriente– aparece de nuevo como cierre, mientras oímos la última frase de la narración: “¿Empezamos con una sonrisa?”. Porque empieza una nueva vida, porque la llegada de un bebé es la mayor alegría para una familia.

4. La amistad: El anuncio concede una gran importancia a las relaciones sociales y destaca en ellas su carácter benefactor. Somos mejores cuando estamos en grupo: “Lo mejor es que cuando vemos una sonrisa, la imitamos. Sonreímos 30 veces más estando en grupo que solos”.

Compartir. Esa es otra de las claves del anuncio. Compartir juegos y aficiones, compartir tiempo; pero, sobre todo, compartir alegría. Es algo que todos podemos hacer por los demás. Porque la alegría, como la sonrisa, es contagiosa: “Una reacción en cadena que podemos empezar todos cada día”. Esa es la primera y principal muestra de solidaridad. Antes que pensar en los que están lejos, en otros continentes, debemos pensar en los que están cerca: en nuestro propio hogar.

Este es, en síntesis, el mensaje lleno de optimismo que nos lanza Danone. ¡Bienvenido sea en nuestro mundo gris y apesadumbrado, donde tanta gente se ha olvidado de cómo sonreír!

lunes, 9 de junio de 2014

El enfermo necesita, sobre todo, cariño

Cuando estamos enfermos, necesitamos algo más que un medicamento. Necesitamos muchas cosas, que no acertamos a expresar: cariño, comprensión, consuelo... Y, cuando esa enfermedad es larga y dolorosa, como en un cáncer, necesitamos apoyo, mucho apoyo. Ese es el mensaje de este precioso anuncio, que sorprende al espectador en su emotivo final.

El arranque describe un ambiente triste, en algún suburbio de una gran ciudad. ¿Una historia de drogas, robo, alcohol? Un adolescente, cubierto por un pasamontañas, vacía un spray de pintura sobre una vasta pared de ladrillos. Todo hace sospechar un graffiti desafiante, con algún mensaje descorazonador.

Pero en un instante todo cambia. El chico llega a su casa y, al quitarse al pasamontañas, advertimos su cara llena de bondad. La madre imagina que viene de hacer alguna diablura, pero él coge un ramo de flores y lo lleva a la habitación donde duerme su hermana, que –de repente lo descubrimos- está intubada y padece cáncer. El chico descorre las cortinas, despierta a la niña y le invita a mirar lo que ha creado para ella… La madre se emociona, y nosotros también…

Ciertamente, “It’s more than medication”. Es algo más que un medicamento lo que necesitamos en esa situación. Es el cariño. Eso es lo que nos hace vivir.

Buen mensaje para los tiempos que corren. Siempre queda la esperanza, y también el afecto de un hermano al que todos creían ya perdido…

domingo, 1 de junio de 2014

"Un beso por ser como eres..."

Esta campaña de Pan Pepín enlaza perfectamente con la filosofía de la marca: el amor a Puerto Rico, la bondad de sus gentes, el hogar de familia, el valor de la amistad… El spot se estrenó en la televisión puertorriqueña el 25 de junio de 2009, y fue uno de los anuncios más comentados del año. Entre otras cosas, porque todos los actores que vemos en él son empleados de Pan Pepín, lo que manifiesta su identificación con la empresa. También fue comentada la participación del compositor Angel “Cucco” Peña, que ofrece aquí una canción pegadiza, mezcla de aires caribeños y música espiritual negra, de gran eficacia comunicativa.

La historia empieza de noche, en medio de un fuerte aguacero. Cuando todo presagia tristeza y desolación, estalla la música –colectiva, alegre- que nos habla del valor de la comunidad. A continuación vemos varias situaciones de desamparo en las que alguien recibe ayuda de un desconocido o de quien menos esperaba.

Primero, un joven médico atraviesa la noche destemplada para atender a un hombre viejo y enfermo. Después, una madre y su hija –abandonadas en pleno desierto por el reventón del coche- reciben la ayuda desinteresada de un policía que pasaba por allí. Más tarde, una madre a punto de dar a luz es ayudada con afecto por un grupo de jóvenes enfermeras. Luego un chico, en la hora del recreo, decide partir su bocadillo, aunque duda si dar al otro la parte más grande o la más chica. Y así hasta la última, la más entrañable: una mujer llega a casa cansada del trabajo. ¿Estará todo por hacer? No, su marido, con más buena voluntad que eficacia, ha preparado la cena en la cocina mientras jogaba con los niños. De repente, el cansancio de la madre desaparece y su cara se ilumina de felicidad.

El mensaje es claro. La grandeza de cada hombre está en su capacidad de servir a los demás; no en los triunfos que consigue, sino en la felicidad que deja a su paso. El anuncio nos habla de eso: del amor en lo pequeño, del valor de la familia, de la solidaridad entre los hombres. Sobre todo, de la hermosura de una nueva vida, y del afecto en los detalles cotidianos. “Más bueno que el pan, sólo tú”. Buen lema para los tiempos que corren.

martes, 20 de mayo de 2014

Ojalá supiéramos amar como aman los niños...

Seguimos con el propósito de colgar todas las semanas un vídeo positivo: un spot que cumpla estas tres condiciones: 1) Que haga pensar; 2) Que aporte optimismo; 3) Que muestre que lo comercial es compatible con la ética. En definitiva, un anuncio que pueda inspirar y ayudar a ser mejores. Hace dos semanas, coincidiendo con el día de la Madre, puse el anuncio de "Los tres deseos"; y hace tres, el de "La entrevista para el trabajo más difícil del mundo". En el de hoy, una niña de 6 años nos roba por entero el corazón y nos enseña a amar...

La mayoría de los anuncios nos hablan de ideales muy teñidos de egocentrismo: nos animan a triunfar, a seducir, a llevar una vida cómoda; cifran la felicidad en ser admirados o deseados; en tener o en disfrutar. Éste que hoy os ofrezco no habla nada de todo eso. Habla de generosidad, de entrega, de dar lo mejor que tenemos -de darse, más que de dar-, y de sentirnos bien queriendo a los demás. Sobre todo, habla de la inocencia de los niños, de esa aspiración que todos debiéramos sentir por volver un poco a nuestra infancia. Y, allí, aprender a ser mejores.

Este anuncio fue realizado en Barcelona por la agencia Bassat & Ogilvy para la Asociación AFANOC (Asociación de Familiares y Amigos de Niños Oncológicos de Cataluña), y recibió un merecido galardón en el Festival Internacional de Cannes en el año 2003.

A mí me alegró que lo premiaran. Porque es bueno que la publicidad diga también esto: “Hay más alegría en dar que en recibir”. Y este mensaje no lo oímos demasiadas veces en la publicidad.

lunes, 12 de mayo de 2014

Recordando el Día de la Madre: "Los tres deseos"

Para este Día de la Madre, he escogido un spot que fue ganador de un Lápiz de Oro, los premios a la mejor Creatividad Publicitaria en Argentina. Fue desarrollado por la Agencia FCB Argentina para la operadora Telecom Personal, y en él se plasma su línea de comunicación: “Queremos ayudarte a cumplir tus deseos”.

El anuncio empieza con un vídeo casero, grabado hace años en el cumpleaños de la madre. Todo hace sospechar que ella estaba recién casada.

Sus hijos están viendo ahora en el salón esas imágenes, y disfrutan percibiendo el paso del tiempo: “¡Aquél es papá!”. “¡Mira qué peinado llevaba mamá!”. Todo rezuma calor de hogar: alegría, espontaneidad, familia. De repente sale una gran tarta con las velas encendidas, y el padre agita sus manos ante el grupo de amigos: “¡Un momento, un momento! ¡Pará, pará!”. Luego se dirige a ella: “Cariño, pide tres deseos”.

Entonces se produce el momento mágico. La joven madre dirige sus ojos a la cámara. Parece traspasar el tiempo y el espacio, como si viera más allá: más lejos y más hondo. En el salón, los tres hijos se sienten misteriosamente mirados por ella, contemplados de una manera especial: uno a uno, con un cariño infinito. Se miran entre sí. Ahora comprenden todo... Y vuelven la vista a la pantalla, con una sonrisa de felicidad y de agradecimiento.

Casi no hay palabras. Todo lo que “dice” este spot está expresado en las miradas. ¡Cuánto cariño y entrega… y sacrificio y ternura… y amor y esperanza! Todo eso junto, encerrado en una mirada. Al ver este anuncio, dan ganas de gritar por dentro: “¡Gracias, mamá, muchas gracias!”.

domingo, 6 de abril de 2014

"Regalo": emotivo corto sobre la relación padres-hijos, ganador en el Festival de Singapur

Hace unos meses, un desconocido realizador oriental, Daniel Yum, sorprendió al mundillo cinematográfico con su pequeño filme “Gift” (Regalo), que ganó el primer Premio en el Festival de Cortometrajes de Singapur.

Es una historia conmovedora, que nos habla de muchas cosas: de nuestro juicio equivocado sobre los demás, del amor escondido de un padre hacia su hijo (que éste es incapaz de ver), del afecto desinteresado hacia los demás (el mejor “regalo” para los otros y para sí mismo); de la solidaridad, de la ternura, de la bondad; del mundo de los niños que están enfermos y del cariño que, por encima de cualquier medicina, necesitan. Pero, sobre todo, de lo que podemos inspirar a otros, de lo que es verdaderamente el legado de nuestra vida.

Cuando hayamos concluido nuestra existencia, podríamos preguntarnos: ¿Quién fui yo, en realidad? ¿Qué logros conseguí en mi vida? Fui –podremos decirnos con total sinceridad– aquello que sembré en los demás: fui alegría, esperanza, ilusión, amor; o fui resentimiento, amargura, desesperanza y envidia. Ese será nuestra herencia, y también el recuerdo que dejaremos.

La historia de este filme comienza con un chico que regresa, no se sabe a dónde ni por qué. Y empieza a recordar lo dura que fue la vida con su padre. Su memoria rezuma tristeza y amargura, mientras la voz en off se ahoga en la resentimiento: “No me gustaba mi padre. Nunca le amé. Odiaba aquella vida pobre y deslucida”. En algún momento es capaz de reconocer algo bueno: “Mi padre trabajaba más que los padres de mis amigos”, pero sólo es para llegar a una triste conclusión: “Pero nunca lo consideré inteligente”. Y, lo que es aún más terrible: “Nunca lo vi como una inspiración para mí”.

Cuando, pasados los años, consiga el triunfo y regrese a su casa, descubrirá “quién fue” su padre, y cuál fue su legado en esta vida: para los demás; y, en primer término, para él. Comprendió que la vida de su padre había sido un gran don. Un regalo. El mayor regalo.

Os animo a que lo veáis hasta el final. Y, si los subtítulos en castellano os molestan, podéis ver aquí la cinta original en inglés. Que todos descubramos ese regalo. Y que tengáis una feliz semana previa a la Semana Santa.

domingo, 23 de marzo de 2014

Que los niños no sufran durante la crisis

Hasta la fecha, ninguna marca se había atrevido a hablar de la crisis. ¿Para qué mencionar algo tan negativo en un mundo –el de la publicidad– que debe rezumar alegría por los cuatro costados?

Central Lechera Asturiana se ha atrevido a hacerlo. Y de una manera ciertamente original: en este spot apela a la necesidad de que los niños crezcan felices a pesar del complicado momento que vivimos. Nosotros sabemos lo que está pasando, pero ellos tienen derecho a vivir alegres, sin que nada les hiera. Nosotros deberemos sufrir y apretar los dientes, pero ellos deben poder crecer sin que la sombra de la crisis enturbie su inocencia.

“Cuando David haya crecido, alguien le explicará el significado de la palabra recesión”. Así comienza esta campaña que la agencia Bassat Ogilvy ha diseñado para la marca láctea. Con una línea argumental positiva, este nuevo anuncio respalda el consumo de productos de primeras marcas ante la creciente competencia de las marcas blancas.

“Hasta que Lucía sea mayor no entenderá por qué en su casa se apretaban tanto los cinturones. Y en unos años, Gabi se enterará de por qué heredaba lo de su hermano mayor”. Tras estas referencias (que muchos hemos conocido años antes de la famosa crisis), la voz adquiere un tono más humorístico: “Álvaro tendrá que crecer para dejarse de preguntar quién era ‘la que estaba cayendo’. Y Patricia sonreirá cuando descubra que ‘riesgo’ no tenía ninguna prima”.

Hay un detalle importante en esa narración. La voz que oímos es una voz tierna y femenina: una clara alusión a la figura de la madre, que nunca permite que sus hijos sufran. Y, en efecto, el spot muestra a niños alegres, divertidos y llenos de ilusión; niños jugando con otros niños, ajenos a los dramas de los mayores. Esos mismos que –dentro de unos años– recordarán la situación actual como algo pasado que no les hirió en sus almas ni en sus vidas.

La idea creativa de la campaña surgió cuando el equipo de Bassat Ogilvy fue a entrevistar a varias familias para comprobar qué sucedía en el desayuno y cómo la situación actual afectaba a la vida del hogar. “En aquellos desayunos –explica José Luis Salazar, director de Servicios al cliente– percibimos que, aunque la crisis tocara de lleno al hogar, las familias luchaban por abstraer a los más pequeños de esta dura realidad, trataban de mantener unidos a sus hijos y conservaban los detalles que les permitían sobrellevar la situación económica”. El eslogan de la campaña, “Los tiempos cambian, pero las cosas importantes siempre estarán ahí”, resume perfectamente los esfuerzos de tantas familias para lograr que sus hijos no pierdan la sonrisa.

Una campaña esperanzadora y muy emotiva, que merece hoy nuestro aplauso.

lunes, 24 de febrero de 2014

Gran campaña de Hero Baby: La locura de ser padres

“La locura de ser padres” es un homenaje de la empresa Hero Baby a los valientes que se lanzan a la maravillosa aventura de tener un hijo; a todos aquellos que, a pesar de los tiempos que vivimos, deciden disfrutar de esa deliciosa “locura” de ser padres.

Consciente del fuerte descenso de la natalidad que sufrimos en España, Hero Baby ha puesto en marcha una campaña para hacernos descubrir tantas cosas buenas que esconde la paternidad. “Sí –parece decirnos-, es cierto que renuncias a muchas cosas, pero ser padre te hace tan feliz que no sientes eso como una pérdida, sino como una inmensa ganancia”. Es el suyo un mensaje positivo y lleno de aliento: un apuesta por la paternidad que viene a unirse a otras que hemos vivido recientemente, como la campaña de Coca-Cola: “¡Es maravilloso ser padres!”.

La campaña de Hero Baby, cuyo pistoletazo de salida es este spot, busca conectar con todos aquellos matrimonios que están pensando ser padres o que se han decidido ya serlo. Quieren decirles que, a pesar del momento complicado en que vivimos, tener un niño es lo mejor que les puede pasar en la vida.

Junto a este emotivo vídeo, están en proyecto otras acciones que seguirán el storytelling de tener un hijo. Ya antes, desde la página http://www.lalocuradeserpadres.com/, la empresa había ido lanzando mensajes en clave de humor que ahora, con el estreno del vídeo, encuentran su significado. Son esas frases “recriminatorias” que la gente dice cuando alguien anuncia que va a tener un bebé. El carnicero: “Con la que está cayendo, ¿tú lo has pensao bien?”. Las amigas: “Di adiós al cafecito y a las tardes de compras”. Los colegas: “Olvídate de los partiditos de los domingos, chaval”. Además, la compañía ha lanzado en esa misma página una promoción -basada en minijuegos- con el título “Loca academia de papás”, con la que se pueden conseguir lotes de alimentación infantil hasta el 7 de marzo de 2014.
Posteriormente, y como fase final de la campaña, se lanzarán diferentes acciones como homenaje a las madres y recompensa a los matrimonios que han decidido vivir “la locura de ser padres”.

El spot está lleno de emoción y de ternura. Por eso no me resisto a copiar aquí los comentarios que dos madres han dejado en su web: “Me quedan dos meses para verle la carita a mi niño, y se me acaban algunas cosas, pero ¡sé que llegan otras nuevas y mejores!”. “Es cierto que al principio ponen tu vida patas arriba y que ya nada vuelve a ser como era, pero lo bueno es que no echas de menos como era antes, porque ahora es mejor de lo que jamás habías imaginado. No hay nada más bonito que ser madre”.

domingo, 2 de febrero de 2014

Spot inspirador: "Hijo, quiero estar siempre a tu lado"

Este spot, lanzado por Central Lechera Asturiana, es un canto a la vida. Y es, al mismo tiempo, un canto a las madres que han escogido serlo y han sabido darse a sus hijos. Un doble canto que hoy se escucha pocas veces, pocos lo cantan. Y todos deberíamos entonarlo: porque estamos olvidando las cosas más valiosas de nuestra vida.

El anuncio empieza con una carta que una madre escribe a su hijo recién nacido. Según escribe, el tiempo pasa deprisa, deprisa. “Hola, pequeño. Ahora que tienes toda la vida por delante, me gustaría que hiciéramos un trato”. En tono íntimo y afectuoso, la madre exclama su mayor deseo: “Quiero estar a tu lado siempre. Quiero estar muy cerca de ti cada vez que el príncipe rescate a la princesa (el bebé se ha convertido en niño) o cuando vuelvas a tirar porque te toca (ahora vemos a una niña que juega al parchís). Prometo no molestar (la niña ha crecido). Quiero acompañarte si te roban el corazón (es ya una adolescente) o si te lo dejan hecho trizas (la chica, ya joven, parece haber roto su primera relación)”.

Sí, toda madre quiere estar cerca de sus hijos. En la niñez y en la adolescencia, en la etapa de las rebeldías y en el estallido del primer amor. Y en la juventud, y en la madurez. Siempre. Alguien dijo una vez que la profesión de madre es la única que conoce la jubilación. Yo añadiría que es la única que no conoce de los fines de semana ni de las vacaciones. A veces, ni de las noches para poder dormir.

El mensaje de este anuncio tiene hoy especial relevancia. Por eso he querido seleccionarlo para este blog. Uno y otro decimos muy a a las claras cuáles son nuestros valores, y batallamos por una publicidad que refleje lo mejor de la vida. Ya hay bastantes amarguras en el entorno.

La buena publicidad nos enriquece. Este spot es un ejemplo paradigmático. A mí me ha inspirado y me ha ayudado a ser más agradecido hacia mi madre. Espero que a vosotros os suceda lo mismo.

lunes, 20 de enero de 2014

Spot de Procter & Gamble para las Olimpiadas de Invierno 2014: Homenaje a las madres de los atletas

Dentro de tres semanas (7 al 23 de febrero) arrancarán los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi (Rusia). Comparativamente a los Juegos de verano, los de invierno pueden parecer menos populares y atractivos; sobre todo, en un país como España que goza de tan buena temperatura.

Sin embargo, son la competición más esperada para los amantes de la nieve. Y deportes como el esquí de fondo, el eslalom gigante, los saltos de esquí o el patinaje artístico tienen un tirón enorme y resultan de una vistosidad realmente espectacular.

En el marco de esta competición invernal, Procter & Gamble (P&G) acaba de lanzar una campaña publicitaria realmente emotiva que continúa la realizada para los Juegos Olímpicos de Londres (2012). Aquella campaña hizo descubrir a todo el planeta (se pasó por las televisiones de todos los países), cuál era “el mejor trabajo del mundo”. En ese momento, en el que las cámaras enfocaban a los atletas y todo se orientaba a sus grandes hazañas, P&G nos hizo recordar que esas gestas habían sido posible porque, durante años, junto a cada atleta había estado su madre. Una madre que lo había dado todo, sin regatear nada, para que su hijo pudiera conseguir aquel sueño.

Ahora ha creado una secuela aún más enternecedora. Aquí vemos cómo, desde los primeros pasos, el verdadero “entrenador” del atleta de invierno –la fuente de su ilusión y el apoyo para levantarse– es, sobre todo, la madre. Muchas madres: anónimas, calladas, perseverantes. Porque lo que nos muestra el anuncio es una serie continua da de caídas: en el esquí, en el patinaje, en el hockey sobre hielo. Y caídas que causan tristeza en el niño, que causan heridas: no solo en el cuerpo, también en el alma. Pero todo lo superan porque a su lado está su madre. Porque a su abatimiento responden con una sonrisa; a su desánimo, con una caricia; a su llanto, con un abrazo. Y así pueden, así se levantan.

El título, “Thank you, Mom”, parece decirlo todo. Pero sólo se descubre su pleno sentido al final, con el texto que cierra el spot: “Gracias, mamá… por enseñarnos que las caídas sólo nos hacen más fuertes”. Un gran mensaje que deberían escuchar hoy muchos niños. ¡Muchos! Ojalá otras marcas imiten esta línea de comunicación.