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domingo, 1 de marzo de 2015

El cariño hace más fuertes a los hombres

En los últimos años Dove se ha posicionado como la marca que apoya a las mujeres reales y que trabaja en favor de su autoestima y su belleza personal. Un claro ejemplo fue su exitosa campaña en octubre de 2014: “Belleza y la autoestima: un legado de las madres a sus hijas”.

Esta fórmula le ha funcionado tan bien a la marca que puede sorprender a más de uno el giro que acaban de dar, otorgando el protagonismo de su último spot a los hombres. Más concretamente, a los padres. Y todo esto, sin que se haga mención alguna a la belleza o a la importancia de cuidarse.

La apuesta de Dove surge a raíz de un estudio llevado a cabo entre 1.000 hombres de 25 a 54 años. En las entrevistas detectaron que el 75% de ellos se sentían responsables del bienestar emocional de sus hijos, algo que no ven reflejado en la publicidad. El hombre suele aparecer como el que no hace nada en casa, o lo hace mal... Además, el 91% de ellos afirmaban que cuidar de las necesidades de su familia los hace sentir fuertes; y un 96% coincide en la importancia de ser un padre que se preocupa y está para sus hijos.

La marca ha tomado la decisión de homenajear a los padres y reconocer su labor, grabando un emotivo anuncio formado por 28 escenas en las que queda claro lo importante de su papel en la familia. Momentos tan sencillos como ayudar a un hijo a vestirse, a que no tenga miedo por la noche, a jugar en el parque, etc. componen una pieza que resulta altamente conmovedora.

El spot se ha estrenado en el intermedio de la Superbowl 2015, y su acogida entre los espectadores ha sido espectacular. En apenas dos semanas sumó más de 5 millones de visitas en Youtube, y un gran número de padres han agradecido a Dove que se acuerde de ellos de esta manera.

No se puede decir que la campaña sea la más original del mundo, ya que va en la línea de otras triunfadoras como las de Procter & Gamble y las madres de los deportistas. Sin embargo, hay que reconocer que no todos los anuncios consiguen aflorar tantos sentimientos en apenas 60 segundos. Es maravilloso que Dove, cuya publicidad ha hecho tanto bien a las mujeres, se acuerde también de los hombres.

viernes, 6 de febrero de 2015

Conciliar trabajo y familia: un reto... para el padre

El pasado 1 de febrero tuvo lugar la Super Bowl, el partido final de la temporada 2014 que enfrenta al ganador de la Conferencia Americana con el de la Conferencia Nacional. Este año, y en un duelo histórico, los New England Patriots derrotaron por 24-20 a los Seattle Seahawks, con un Tom Brady totalmente inspirado, que batió el récord de pases de anotación del legendario Joe Montana y se convirtió en el tercer quarterback en la historia que gana cuatro Super Bowls.

Los anuncios que se emiten en los intermedios son, con diferencia, los más caros de la televisión norteamericana, y las agencias se vuelcan en spots originales, espectaculares y emotivos que puedan impactar y conmover a a una audiencia que supera con creces los cien millones de espectadores.

Los anuncios de la compañía de automóviles Nissan no habían estado presentes en la Super Bowl durante los últimos 18 años. En 2015 han vuelto por fin, y lo han hecho con un anuncio emotivo y familiar, “With dad” (Con papá), que narra la historia de un piloto profesional de carreras que cada fin de semana se despierta en una ciudad distinta. El spot arranca con el nacimiento de su hijo y los buenos deseos del padre por compartir el máximo tiempo posible con su esposa y con él. Poco a poco, a medida que va ganando premios y mejorando su estatus, los contactos se van distanciando, y ya sólo puede hablar con ellos por teléfono… o ni siquiera de ese modo. Su esposa siente en el alma su constante lejanía, aunque trata de disimularlo delante del hijo. Y ambos siguen por televisión cada una de sus carreras, no exentas de riesgos y peligros.

El relato aborda la difícil tarea de ser padre cuando la ausencia física del hogar es frecuente y prolongada. La bella canción que escuchamos de fondo ("Cats in the Cradle", de Harry Chapin) es un sutil contrapunto al esfuerzo de etse padre, que intenta encontrar un equilibrio entre trabajo y familia, entre sus legítimas aspiraciones de éxito profesional y las ineludibles obligaciones como marido y como padre. su hijo crece con el tiempo; y, al llegar a la adolescencia, lo único que anhela es estar “con papá”, por eso echa de menos su presencia en tantos momentos de su vida.

A pesar de todo esto, el anuncio transmite un mensaje positivo a las dos partes implicadas: padre e hijo. Un mensaje enternecedor que puede resumirse así: la distancia física es superable cuando hay proximidad afectiva. Esto se aprecia, sobre todo, en el sorprendente giro final.

Sin duda, una gran campaña. Espero vuestros comentarios.

domingo, 10 de agosto de 2014

Nuestros hijos son lo que ven... ¡en casa!

IKEA ha lanzado esta semana un magnífico spot que nos habla de la familia y de cómo educamos a nuestros hijos. En esto sigue la estela de las grandes marcas (Coca-Cola, Danone, etc.) que han decidido apostar por los valores en sus mensajes publicitarios.

Y, como el negocio de IKEA son muebles para el hogar, ¿qué mejor apuesta que el hogar como centro de la familia y de la educación?

El anuncio arranca de una escena muy cotidiana. Un padre y su hijo están viendo la televisión mientras ambos toman chucherías. Una estadística que sale en el informativo cambia la cara del padre: “Los niños aprenden lo que ven; y, sobre todo, lo que ven en el hogar”. Acto seguido, el padre se recompone en el sofá –estaba echado de cualquier manera– y trata de arrebatar los chuches de su hijo. Empieza entonces una cascada de escenas familiares en las que los padres se ven superados por las circunstancias: la hija masca chicle porque ve hacerlo a su madre, el hijo se rasca el trasero porque su tosco padre también lo hace, y todos se pasan horas en Internet porque los padres son los primeros en estar enganchados. En cada escena descubrimos el rostro avergonzado de un adulto que no logra mudar sus malas costumbres tan rápidamente como quisiera.

Esto debería conducir al desánimo, a la sensación de que nunca sabremos educarles bien. Todo lo contrario. El anuncio termina con una inyección de optimismo: nos hace ver que no hace falta ser unos padres modélicos para poder educar, ni hace falta leer manuales o acudir a sesiones de terapia colectiva. Basta una sola cosa: el amor, el amor de unos padres que anteponen sus hijos a todo lo personal. Un amor que los hijos descubren muchas veces cada día, y que les ayuda a distinguir, en las acciones de sus padres, las cosas que deben imitar de las que deben obviar (y aprender a disculpar).

De ahí el lema final: “Nada como el hogar para amueblarnos la cabeza”. En casa –y no en el Instituto ni en programas de buena ciudadanía– es donde deben amueblarse las cabezas de nuestros hijos. En casa es donde aprendemos, enseñamos, compartimos y queremos. Nuestra casa es el centro de la familia y el centro de la educación de los hijos. Amueblémosla bien. Con orden, con buen gusto… y con cariño.